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Para los habitantes de la ciudad de Cortazar, y de muchos otros países de América, la imagen de nuestros pueblos, ciudades o sitios con algún tipo de asentamiento humano casi invariablemente conlleva la familiar presencia de perros, de tan diversas variaciones morfológicas que a veces resulta difícil creer que todos pertenecen a la misma especie.
Tan habituados estamos al hecho de que canes y humanos forman parte de nuestro entorno, que pocas veces nos detenemos a pensar que los perros en las calles se han convertido en un grave problema, de proporciones que ni siquiera imaginamos.
Parece inevitable que al aumentar la población humana, invadiendo áreas peri urbanas, bosques lechos de ríos y playas o cualquier lugar habitable, el perro también tome posesión de los espacios ocupados por su supuestamente mejor amigo.
¿Quiere decir esto que somos tan canófilos y disfrutamos de su compañía, que no podemos prescindir estar rodeado de uno o varios perros?, o por el contrario ¿se han convertido en un artículo fácil de adquirir, de sustituir o desechar y el cual poseemos por costumbre, tradición, para utilizarlo como guardián gratuito o porque simplemente todo mundo tiene uno.
Los dueños de los perros que frecuentemente permanecen en la calle, son los verdaderos causantes de la problemática asociada como trasmisión de rabia, fecalismo, agresiones, accidentes viales, ruido, diseminación de basura, imagen de atraso social etc., el perro finalmente, no es sino la victima de la conducta irresponsable de su dueño.
Los gobiernos gastan cifras millonarias en vacunación antirrábica de perros pero no se destina un solo centavo para pagar campañas educativas dirigidas a los niños, enseñándoles a cuidar responsablemente de su perro, como se les induce a lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño. Las medidas correctivas como regular la posesión de perros, sancionar a quien permita que su perro vague libremente, u obligarlo a que pague los daños que este pueda ocasionar a terceros, si bien son necesarias y útiles a la sociedad, si no se invierte primero en la educación y concientizacion sobre la tenencia responsable de perros.
La solución no esta en vacunar contra la rabia o esterilizarlo gratuitamente, para volverlo a dejar en la azotea o en la calle para que busque su alimento entre basura, muerda a un niño o contribuya a depositar toneladas de excremento en el medio ambiente, en la ciudad hay personas caritativas y de buen corazón que estarían dispuestas a trabajar en pro de esta solución como también existen dueños responsables, entre los cuales están mis mejores clientes, quienes reciben estímulos por parte de la clínica para seguir cuidando a su mascota.
Los resultados solo se verán a mediano y largo plazo, pero si no se empieza algún día y en algún lugar,..................... ¿porque no Cortazar?
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