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La Navidad es el aviso de Dios Padre, a la humanidad, a ti que escuchas, y que te dice: “Ahora que te he enviado a mi Hijo Único, ahora que todo un Dios se hace frágil como tú, ahora….precisamente ahora, quiero que te des cuenta, de que si Dios es capaz de tomar tu condición contingente, ahora tú, desde mi gracia, eres capaz de amar como Dios, es decir, como yo tu Creador que te amo. Y te
amo a pesar de todo lo que tú te condenas. Te acepto a pesar de que tú te rechazas. Te amo, más que la madre más tierna de este mundo. Te amo, te amo, te amo.
Sí, la navidad es manifestar el amor verdadero, el amor que Dios ha derramado en nuestro corazón, amor que nos cura de todas nuestras heridas porque en realidad la Navidad, no tiene nada que ver con andar preocupados y hasta obsesionados mendigando una llamada de aquél, de aquella, o mendigar un regalo de parte de este o de esta, ni es tener una cena o no tenerla. Si los seres humanos convenimos en una fecha para celebrar el amor de Dios a la humanidad en el nacimiento de Jesús, no se hizo para que demos rienda suelta precisamente ese día, al dolor que como ser humano puedas tener, causado por las heridas de la vida que no has asumido es decir, que no has aceptado valientemente desde la fuerza de Dios, y que lo manifiestas tomando, fumando, huyendo de ti, gritando, enojándote buscando hasta el más mínimo pretexto para alimentar falsamente el vacío existencial, el sinsentido de vivir, porque prefieres vivir sumergido, sumergida en ti, porque no quieres mirar a la Luz, y la Luz, es el pequeño de Belén.
La Navidad es el corazón convertido al Señor. La Navidad es vivir en la verdad. La Navidad es trabajar honestamente seas patrón o empleado. La Navidad es ser un padre, una madre de familia, un hombre, una mujer excelente, es decir, un ser humano con el corazón siempre en la mano. Un ser humano que lucha por conquistar la paz, el perdón, la misericordia, la justicia.
Y la justicia de Dios es Navidad, porque buscar la justicia es buscar porque los demás y yo, seamos mejor cada día, es buscar que los demás y yo, queramos ver siempre la luz, reconociendo cuando caemos en el error, en la falsedad, en el engaño, pero esto, se logra de rodillas, adorando y reconociendo que sólo Dios es Dios y que sólo Jesús es el Señor, el único salvador sobre la tierra y todo cuanto existe.
Por eso hoy te invitamos a recibirlo en tu corazón. Deja que él te rompa y te vuelva a formar como barro fresco en sus benditas manos para así descansar desde ahora, aquí mismo entrando así en la dimensión divina y humana, de su Reino. Entonces, sí, ahora mismo, ¡Es Navidad!..
Navidad es olvidar el rencor y ponernos a trabajar tomados de las manos; Navidad es encontrar una frecuencia, en el que aún siendo diferentes podamos ponernos de acuerdo, Navidad es ser empático, es decir, es ver al otro y a la otra como a ti te gusta que te vean; es ponerte siempre, en los zapatos del otro, de la otra. Navidad es no esperar un abrazo, sino darlo, es no esperar una disculpa, sino darla, es no esperar que te amen, sino amar. Navidad es darse en amor con miradas, con hechos, con pasos, con palabras, con el ejemplo, los 365 días del año, hacia todos pero especialmente, a los que hacen chismes, a los que causan divisiones, a aquellos que nos quieren manipular de cualquier manera, en una frase, a aquellos que sufren porque no se han dado cuenta de la riqueza que son y que por consecuencia, actúan, miran y hablan desde sus heridas no sanadas.
Navidad es remanso de paz en la guerra. Es un rincón de hogar para los sin casa
Un puesto en la mesa para los sin pan. Un villancico en los labios de los sin voz. Una estrella en las vidas que son noche. Una Palabra en medio de los silencios. Una entrega en medio de tanto egoísmo. Una nueva vida entre tantas muertes.
La inocencia entre tanta corrupción. El canto de la alegre pobreza en medio de la triste opulencia. Un reencuentro entre tantas separaciones. Un grito de fe en el corazón de la incredulidad. Una gozosa aparición en medio de tanta soledad.
La sencillez en medio de la apariencia. Una deseada presencia en un mar de ausencia. Un brote de virginidad en medio del comercio sexual. Una ráfaga de transparencia en medio del doblez y de la deshonestidad. Un río de verdad en donde nos secamos y nos matamos unos a otros el alma, por las mentiras.
Navidad es cordura en medio de tanta locura, es un hijo que grita: "madre", "padre" en medio de tanta orfandad.
Navidad es una madre que da a luz en medio de tantos abortos. Es un hombre y una mujer que creen el uno al otro en medio de tanta desconfianza y que son fieles a ambos porque primero han sabido ser fieles a sí mismos y a Dios. Navidad es un compromiso en medio de tantas huidas y abandonos. Navidad es responder a la llamada de Dios a la intimidad con Él, a la solidaridad, y al servicio, en medio de tantas y tantas llamadas al egocentrismo.Navidad es "bajar al infierno de la desesperanza y el desaliento" y rescatar para Dios las almas que tanto sufren. Navidad es Luz en la oscuridad. Navidad es un arco iris de dones en tu corazón. Navidad es un Si continuado y un Hágase al estilo de María, siempre abierta a la voluntad de su Amor de amores: Dios. Navidad es creación y renovación del Amor Dios. Navidad es amar, amar sin parar, hasta gastarte. Navidad eres tú en mi corazón, soy yo en tú corazón, sin apegos, en libertad. Navidad es Don de Dios. Navidad es el Amor más Hermoso jamás conocido y que se llama: Jesús
Señor, tú sabes que mi corazón quiere amar. Lo necesito. Hoy, de una manera única y especial, necesito reconciliarme conmigo mismo, conmigo misma, asumiéndome, aceptándome así como soy; necesito reconciliarme con aquél, con aquella sin pedir nada a cambio, simplemente, porque hoy se que la Navidad es paz. Aquí están mis tristezas, porque hoy me alegro en ti y me regocijo porque se que la Navidad es gozo en el Espíritu Santo. Pongo a tus pies mis pecados, las faltas que he cometido contra mi mismo, contra los demás, contra la naturaleza, contra ti, porque se que la Navidad, es gracia . Pongo en tu corazón el odio que pueda sentir contra los que heridos respiren por el no amor, porque se que la navidad es olvido de odio, porque la navidad es amar. Permíteme ir al encuentro de aquellos y aquellas que he tenido olvidados, porque se que la Navidad es encuentro.
Hoy quiero Señor que el año de amnistía, el año de jubileo, el año de gracia, se cumpla en mi, dejando libres de pago, a todos mis deudores, es decir, a aquellos que habrían de haberme amado y respetado como ser humano y no lo hicieron, pues se que la navidad va más allá de lo que yo crea que es mejor para mi, porque la Navidad es tu voluntad sobre mi Señor. Porque la Navidad eres tú en mi, Jesús.
Jesús mío, ayúdame a esparcir tu fragancia de amor, dondequiera que yo vaya, inunda mi alma con tu Espíritu y tu Vida; penetra en todo mi ser y toma posesión de tal manera, que mi vida no sea en adelante sino una irradiación de la tuya. Quédate en mi corazón con una unión tan íntima, que las personas que tengan contacto conmigo puedan sentir en mí tu presencia y que, al mirarme, olviden que yo existo y no piensen sino en Ti.
Quédate conmigo Jesús, así podré convertirme en luz para los otros. Esa luz, oh Jesús, vendrá de Ti; ni uno solo de sus rayos será mío: yo te serviré apenas de instrumento para que Tú ilumines los corazones a través de mí. Déjame alabarte en la forma que es más agradable, llevando mi lámpara encendida para disipar las sombras en el camino de otros. Déjame predicar tu Nombre con palabras o sin ellas... con mi ejemplo, con la fuerza de tu atracción, con la sobrenatural influencia evidentemente del amor que mi corazón siente por Ti.
Ahora Jesús, termino este momento antes de irme a la vida, para continuar haciendo de ella una Navidad que no termina, diciéndote: “Oh Pequeño de Belén, te esperábamos más grande, y vienes en la debilidad de un niño. Te esperábamos a otra hora, y vienes en el silencio de la noche.
Te esperábamos poderoso como un rey, y vienes hombre frágil como nosotros.
Te esperábamos de otra manera y vienes así de sencillo. Hoy, Casi no hay quien te reconozca, al verte así, tan hombre. Nos habíamos hecho una idea de ti,
y vienes, Oh Dios, rompiendo todo lo previsto. Regálanos a todos los seres humanos, querer decidirnos para creer en el amor y reconocerte así, como vienes. Fortalece nuestra esperanza para confiar en el Amor, en la sencillez en la que vienes. Enséñanos a amar como nos amas tú, sin distinción y que siendo fuerte te hiciste débil para ser nuestra fortaleza en todo momento
por los siglos de los siglos”. Amén.
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